¿Qué es Cultura Activa?


¡Cultura Activa es una fe viva!

Cultura Activa es fe viva; un concepto basado en Mateo 5:16 haciendo alusión a que nuestra luz no se puede esconder y que nuestras buenas obras glorifican al Padre. 


Iniciamos en el 2012 como un proyecto de extensión de Plataforma C -Plataforma para la Política Cristiana, una iniciativa que promueve la participación de los cristianos en la sociedad y el desarrollo de políticas públicas basadas en principios bíblicos y las enseñanzas de Jesús. 

Anteriormente nos conocían como MIPC (Movimiento Interamericano de Profesionales Cristianos) pero este 2017 relanzamos una nueva imagen y estrategia de acción: Cultura Activa!



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Nuestros principios


¿Qué nos interesa? La transformación social

La transformación y la renovación social comienzan a nivel personal en una relación con Dios, la cual tiene la capacidad de ir más allá del individuo y marcar comunidades, naciones y hasta generaciones. Pablo expresa en Romanos 12:2 lo siguiente: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente, así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”.

¿Cómo lo hacemos? Promoviendo la participación social

Motivando y preparando al cristiano a usar su profesión y sus recursos por el bien de la sociedad. Esto es lo que encierra el concepto de responsabilidad cristiana, con el propósito de ser agentes de cambio, siendo sal y luz, haciendo obras útiles para el Reino, innovando y generando proyectos que permitan una transformación en las personas y en nuestras comunidades. Esta responsabilidad nos “incomoda” a desafiar el estado actual de las cosas y construir mejores oportunidades, una mejor calidad de vida, un mejor orden social y una mejor convivencia social.

¿Por qué? Porque nuestras acciones se basan en nuestra cosmovisión bíblica.

La cosmovisión es la forma en que los cristianos entendemos el mundo a través de lo planteado en la Biblia. Nos ayuda a comprender nuestro rol en la sociedad y nos permite compartir con otros de una manera auténtica y real lo que hemos recibido de Jesús por gracia. Tener clara nuestra cosmovisión nos hace más conscientes de nuestro llamado y propósito.